lunes, 30 de mayo de 2011

LAS PALABRAS DEL DEMONIO

Hay palabras que definen con precisión los más intrincados pensamientos y aclaran las controversias más difíciles. También las hay endemoniadas. Tuve la feliz oportunidad - escasa en esta época de debates crispados- de presenciar una de las disertaciones más interesantes de los últimos tiempos. No porque se dijeran cosas muy novedosas o se esgrimieran nuevas teorías sobre el tema, sino por las circunstancias que lo rodearon y sobre todo, por la majestad con que la vana inteligencia cae vencida ante la humildad cultural de dos disertantes dispuestos a encontrar una luz en el camino, aún frente a sus más abismales diferencias, irreconciliables, según lo manifestara el presidente Barak Obama en su discurso de graduación en la Universidad de Notre Dame.

La prestigiosa universidad católica invitó al Presidente y lo distinguió con un título honorario. Ambas distinciones fueron rechazadas vigorosamente por un grupo minoritario, antagónico con la conocida posición de Obama como defensor de la investigación con células embrionarias y por su concepción “pro choice”, queriendo decir esto que se favorece la decisión de la mujer que, bajo ciertas circunstancias, escoge interrumpir su embarazo. La vertiente opuesta de esa universidad, “pro life”, considera al aborto como la interrupción de una vida humana. En medio de esta tumultuosa controversia se desarrolló la solemne ceremonia, no exenta de protestas y altercados, porque tanto en los vagos términos “pro choice” como “pro life”, el diablo metió la cola.

Esa noche pude disfrutar las maravillas que hace el espíritu humano cuando es capaz de exorcizar al demonio de las palabras. Como yo creo que el demonio somos nosotros y Dios no está en el cielo, sino dentro de cada uno, y a uno lo llamamos Mal y al otro Bien, la gente, mal que bien, vive su vida como puede, pero nunca falta quien quiera imponernos su ideología o su creencia. Son los que ven la vida en blanco y negro, sin matices ni colores. Caminan siempre por la misma trocha, nunca dudan, ni disfrutan de la diversidad del paisaje, pues viven sometidos a las ideas ajenas. Piensan en dogmas y leyes y actúan como robots. Son duros y predecibles como una piedra y dueños de un pensamiento único.

El padre Jenkings, rector de Notre Dame, dirigiéndose a los manifestantes les respondía así a los críticos de Barak Obama: “Lo que debemos valorar no es si debimos o no homanejear al Presidente, sino que el Presidente, conociendo las discrepancias, haya aceptado venir” y recalcó: “Más que ningún otro problema en las ciencias y en las artes, el supremo desafío consiste en facilitar las discusiones que dividen a los seres humanos”. A su turno, Obama dijo: “Cuando abrimos nuestros corazones y nuestra mente a quienes precisamente no piensan ni creen como nosotros, allí es cuando se abre la posibilidad de encontrar un terreno común donde lograr acuerdos”.

Yo también creo que para lograr entre nosotros una feliz convivencia debe existir el diálogo entre los evangelios y la cultura. Entre el conocimiento y la ética. Un diálogo donde no hayamos metido el demonio en las palabras.

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