“Debemos comprender de una vez por todas que el destino de los poseedores está en manos de los desposeídos”. J Sachs
Existen conceptos que por repetidos se toman como ciertos. Los hay, que sin repetirlos, la fe del creyente los convierte en dogma o axioma. Tal es el caso de los fanatismos ideológicos. Su fe depende de lo que Savater define como el deseo de creer. Tiene fe el que desea creer en algo o en alguien. Pero no todo el que cree lo hace por la fe. También lo hace por la razón, como el científico y los filósofos que siguen la escuela racionalista. Otros hay que creen en el instinto o en las percepciones irracionales, metafísicas o psicológicas.
Aunque se halla muy cuestionada en los hechos, todavía predomina en muchos países, entre ellos el nuestro, la ideología neoliberal que cree a pie juntillas en la regulación infalible de las “leyes” del mercado y en su “mano invisible”, en el origen de la riqueza por la creatividad individual, la acumulación de capital y en el Estado empresarial como nodriza de negociantes (su ausencia sólo la piden los escasos liberales ortodoxos que quedaron extraviados después de la Revolución Industrial ). Tampoco faltan quienes afirman que el crecimiento económico es el principal factor que reduce la pobreza.
Como me han enseñado desde la secundaria que para entablar una discusión hay primero que aclarar los términos, porque una palabra puede significar lo mismo o su contrario, voy a utilizar algunas definiciones que creo sencillas, prácticas y razonables.
El Dr. Julio Olivera, un economista experto en políticas económicas, comentaba hace ya algunos años en artículos para consumo popular que: “Un país puede crecer sin desarrollarse, crecer y desarrollarse sin progresar. Crecer, desarrollarse y progresar sin evolucionar”. Para aclarar más esto voy a permitirme copiar los términos allí citados.
Crecimiento económico es el aumento del PBI (Producto Bruto Interno) que se expande en el tiempo. Desarrollo económico es el aumento del PBI actual con respecto al PBI potencial, también en función del tiempo. Progreso económico es el aumento de la percepción de bienestar social logrado por la satisfacción de las necesidades comunes de la población. Evolución económica es el cambio cualitativo en las estructuras básicas de producción (agrícola, industrial, de servicios, etc.).
Merrill Lynch y el Grupo Capgemini* publicaron un estudio en junio de 2006 sobre el aumento de la riqueza del mundo durante el año 2004-2005. Allí se definen a los particulares con patrimonios elevados, como aquellos individuos que disponen de más de un millón de dólares en activos financieros líquidos (sin contar vivienda y consumibles). En el mundo los nuevos millonarios (NM) aumentaron en un 6,5 % hasta alcanzar 8,7 millones de personas que en conjunto poseen más de 33,3 billones de dólares (doce ceros a la derecha). La riqueza global en manos particulares creció por segundo año consecutivo en 8,5%. El incremento de ricos muy ricos (más de 30 millones de dólares de patrimonio) creció más aún, en 10,2% para alcanzar sólo a 85.400 individuos. Los países con mayor incremento fueron: Corea del Sur (21,3%), India (19,3%), Rusia (17,4%) y Sudáfrica (15,9%). Las regiones con mayor crecimiento de NM fueron: África (11,7%), Oriente Medio (9,8), América Latina (9,7%), Asia Pacífico (7,3%), América del Norte (6,9%) y Europa (4,5%).
En nuestra región el incremento anual de nuevos ricos fue de 9,7% con respecto al año anterior. En América Latina la proporción promedio de pobres absolutos (10%) y moderados (15%) no ha disminuido** significativamente en los últimos años. Según el informe, Brasil se encuentra entre las diez naciones donde más ha aumentado el número de nuevos ricos. Recordemos que ese mismo país con un coeficiente de distribución de Gini de casi 0,6 (malo) en el 2004, necesitaba 10 años para reducir el número de pobres a la mitad, que es el objetivo del Milenio acordado por 191 países (entre ellos Panamá) en la ONU. Mientras que Polonia, con un Gini de 0,3 (bueno) necesitaría 3 o 4 años para lograr el mismo resultado.
Esto quiere decir que con el aumento del crecimiento económico en países con mala distribución de su riqueza -como el nuestro, con un Gini de 0,47 en 2003- lo que se logra es el aumento de pocos ricos, aumento de muchos pobres y aumento de la brecha que separa ricos y pobres. En conclusión: es incorrecto o falso afirmar que en países con mala distribución de su riqueza el crecimiento económico reduce la pobreza o que produce progreso económico. Por el contrario, el crecimiento económico invariablemente fomenta el aumento de la concentración de la riqueza pues los pocos que más tienen son los que mas crecen. Un efecto que el estudio atribuye mayormente al aumento de la capitalización bursátil, es decir a la renta en la especulación financiera y al crecimiento del PBI.
En Panamá, aquellos que han logrado un merecido bienestar económico dentro del marco legal del sistema imperante, debieran fomentar la función social del capital así como la humanización del trabajo y la promoción global de la cultura del conocimiento, si es que en verdad se quiere evolucionar y crecer con progreso y desarrollo.
** El fin de la pobreza, Jeffrey Sachs, Random House Mondadori, 2006.
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